Shikata ga nai

Cuando aceptar también es una forma de avanzar

A veces gastamos demasiada energía intentando cambiar aquello que nunca estuvo en nuestras manos. Queremos que alguien comprenda, que algo hubiera sucedido de otra manera, que el pasado pudiera corregirse o que la vida siguiera el camino que habíamos imaginado. Pero hay momentos en los que avanzar no significa seguir luchando, sino aprender a soltar. Reconocer lo que no podemos cambiar también puede ser el comienzo de recuperar nuestra paz.


Hay una expresión japonesa que encierra una enseñanza sencilla, pero no siempre fácil de aceptar: Shikata ga nai.

Hay cosas que no podemos cambiar.

Personas que no podemos hacer que se queden.
Palabras que ya dijimos y no podemos recoger.
Decisiones que pertenecen a otros.
Situaciones que llegan a nuestra vida sin pedir permiso.
Y caminos que, por mucho que lo deseemos, no podemos recorrer de otra manera.

A veces gastamos tanta energía intentando cambiar aquello que escapa de nuestras manos, que terminamos agotados, frustrados y olvidando algo esencial: no todo está bajo nuestro control.

Aceptar no significa que nos guste lo que está sucediendo.
Tampoco significa rendirnos.

Significa dejar de luchar contra aquello que no podemos vencer y preguntarnos:

¿Qué sí puedo hacer con lo que tengo?

Quizá no pueda cambiar lo que alguien piensa de mí, pero sí puedo decidir cuánto espacio ocupa su opinión en mi vida.

Quizá no pueda cambiar lo que ocurrió ayer, pero sí puedo decidir qué hago con las heridas que dejó.

Quizá no pueda evitar una pérdida, una decepción o un cambio inesperado, pero sí puedo elegir cómo seguir caminando después de ellos.

Y tal vez ahí esté una de las formas más silenciosas de recuperar nuestra libertad: dejar de poner nuestra energía en aquello que no podemos controlar y comenzar a ponerla en aquello que sí podemos transformar.

Porque hay batallas que no se ganan luchando más fuerte, sino aprendiendo cuándo debemos soltar.

Soltar no es dejar de querer.
No es olvidar.
No es abandonar.

A veces, soltar simplemente significa decirle a la vida:

«Esto no puedo cambiarlo… y ya no quiero seguir gastando mi vida intentando hacerlo.»

Entonces respiramos.

Y con las manos un poco más vacías, descubrimos que también están más libres para recibir lo que venga.

Tal vez no podamos elegir todo lo que nos sucede, pero siempre podemos intentar elegir qué hacemos con ello.

Y quizá Shikata ga nai no sea una invitación a resignarnos, sino a dejar de malgastar nuestras fuerzas en lo imposible para utilizarlas en aquello que todavía puede florecer.

Porque hay cosas que no dependen de nosotros.

Pero nuestra manera de seguir adelante… esa sí puede estar en nuestras manos.


Gracias por detenerte un momento. Ojalá estas palabras hayan encontrado un lugar en tu corazón.

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