Lo que casi nadie ve.

Para quienes siguen adelante aunque nadie vea cuánto les cuesta

Hay esfuerzos que no hacen ruido. Días en los que seguimos cumpliendo, cuidando y sonriendo mientras por dentro estamos cansados. Muchas veces nadie sabe cuánto nos ha costado llegar hasta donde estamos. Por eso, quizá de vez en cuando necesitemos detenernos y decirnos a nosotros mismos esas palabras que tanto necesitamos escuchar de los demás: ánimo, confío en ti, lo estás haciendo bien.


Te levantas cada día, resuelves problemas, haces lo que tienes que hacer, cuidas de los demás, escuchas, ayudas y sigues adelante aunque algunos días no tengas demasiadas ganas.Y muchas veces nadie te pregunta cómo estás tú, nadie ve ese cansancio que escondes. Nadie sabe cuántas veces has tenido que respirar hondo antes de continuar.

Y quizá tampoco escuches demasiado a menudo algo tan sencillo como: Lo estás haciendo bien.

Simplemente se espera que continúes, pero no tienes que ser invencible.

Dar lo mejor de ti no significa poder con todo, hacerlo perfecto ni hacerlo siempre sola.

A veces también significa reconocer que estás cansada, descansar. pedir ayuda.

Decir “hoy no puedo más”.

Y entender que haber llegado hasta donde has podido hoy también es suficiente.

Hay una palabra japonesa que me gusta especialmente: Ganbatte.

Es una expresión que suele utilizarse para animar a alguien, algo parecido a decir “¡ánimo!”, “¡tú puedes!” o “¡no te rindas!”.

Pero a mí me gusta imaginarla de una manera un poco diferente.

Como si alguien que nos quiere nos mirara a los ojos y nos dijera:

Sé que no es fácil,

Estoy viendo todo lo que estás haciendo.

Confío en ti.

Sigue adelante.

A veces necesitamos escuchar esas palabras, y cuando nadie nos las dice, quizá tengamos que aprender a decírnoslas nosotros mismos.

Mírate alguna mañana al espejo, no para buscar lo que todavía te falta. No para pensar en todo lo que deberías estar haciendo mejor.

Mírate simplemente como mirarías a alguien que quieres mucho y dite:

Lo estoy haciendo lo mejor que puedo.

Hoy llegué hasta aquí.

Y eso también merece respeto.

Porque quizá uno de los mayores errores que cometemos sea reconocer fácilmente el esfuerzo de los demás y olvidar reconocer el nuestro.

Animamos a quien está triste, felicitamos a quien consigue algo. Entendemos cuando alguien necesita descansar. Pero cuando somos nosotros quienes estamos cansados, nos exigimos continuar.

Como si nuestras propias necesidades pudieran esperar siempre un poco más.

Y no.

Tú también cuentas, tu cansancio cuenta, tus esfuerzos cuentan. tus pequeños avances cuentan. Las veces que seguiste adelante aunque nadie supiera lo difícil que estaba siendo, también cuentan.

Reconocerte a ti misma no significa dejar de necesitar a los demás. Seguimos necesitando cariño, compañía, palabras bonitas y personas que nos recuerden que no estamos solas.

Pero cuando empiezas a reconocer tu propio esfuerzo, la falta de reconocimiento de los demás pesa un poquito menos.

No porque deje de importar, sino porque tú has dejado de ignorarte.

Por eso, si hoy estás cansada, si sientes que llevas demasiado tiempo sosteniendo cosas que nadie ve, quiero dejarte estas palabras:

Ganbatte.

Ánimo.

Sigue adelante.

Pero no te abandones en el camino, no tienes que demostrarle a nadie que puedes con todo.

A veces avanzar también significa parar, respirar y cuidar de la persona que ha estado ahí todos los días.

Tú.

Y si hoy nadie te lo ha dicho: lo estás haciendo mejor de lo que crees.

Sigue adelante "Vales mucho".


Gracias por detenerte un momento. Ojalá estas palabras hayan encontrado un lugar en tu corazón.

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